Danza: Kukai taldearen Txalaparta
Son los golpes de los que tocan la txalaparta los que producen su sonido, pero después de dejar de sonar, nadie es dueño del sonido producido: no puede madurar, su naturaleza desafía la idea de fijeza, el golpe se convierte en una liberación que transforma el alma de lo que trabaja. Cada cual escucha y percibe su cuerpo más profundamente: convirtiéndolo en un vuelo. Las potencias de la acción se multiplican y ponen de manifiesto ese variado enredo de materia que somos nosotros mismos.
